viernes, mayo 26, 2017

Rusia.
Ignorando por ahora mi estancia allende los mares, voy a hablar de un sitio apasionante, con excelente comida y más barato de lo que la gente cree. Si eliges el lugar adecuado, claro está.
En Moscú nos alojamos en el albergue Vagabond Hostel. Dificil de encontrar, esta en una especie de patio de luces, y no hay ni un cartel. No obstante, si os albergáis aquí y seguís las indicaciones al pie de la letra, entrad en la puerta indicada y subid a la sexta planta, os aseguro que no os robarán los órganos ni nada. El albergue tiene una situación excelente, hay muy buen ambiente y el desayuno es siempre casero, lo cual está muy bien. Problema, las duchas no drenan y solo hay dos... bastante mejorable. Por otro lado, le gente se pasa de juerga hasta altas horas en la cocina, cosa que a mi no me afectó, pero puede ser un problema.
En cuanto a la comida, por 6 o 7 euros podeis comer comida auténtica en el Mu-Mu, restaurante tematizado de vaca en el que los carteles están en inglés y encima es self service. Hay borsch, sushi (parece que no, pero es muy consumido en Rusia), ensaladas rusas, blinis, y un montón de postres y bebidas raras. Como es una cadena, no tendréis problemas para localizarlos, los hay en el centro comercial cercano al Kremlin, en la calle Arbat y en otras zonas turísticas.
Otra opción un poco más cara pero del mismo estilo es Grabli, su borsch es superior, y tienen una especie de postre que es fresa, kiwi y piña triturados en capas que debe ser típico, porque lo vi en todas partes, está delicioso y es muy recomendable.
En plan más comida rápida, pero también del terruño, tenemos el Teremok, especializado en blinis, pero con otras opciones, incluidos postres ultrarraros que deberíais probar (en cuaresma tienen hasta menú especial vegetariano con sopas de guisantes y otras comidas de fiestas de guardar). El Kroshka Kartoshka es una cadena de restaurantes que solo venden patatas asadas con queso, y miles de aderezos para añadir, no dejéis de entrar si veis el cartel.
En cuanto a comidas curiosas, los helados del GUM son una institución, están buenísimos y cuestan 1 euro, en plena plaza roja, siguen usando la receta de la época soviética y vienen ya con su perfecta bola puesta en el cucurucho, como si de una exposición se tratase. Mi favorito es el de cereza, pero probé unos cuantos y os animo a hacer lo mismo.

Pero en Moscú hay mucho que ver además de comer. No voy a hacer una lista extensiva, estaréis hartos de leer los 3 mismos sitios todo el rato, pero en mi top de lugares a visitar está La Plaza Roja, Kolomenskoye, el Mercado de Izmaylovsky, la City (zona de rascacielos), el edificio de la Universidad de Moscú y el metro. El Kremlin, el Teatro Bolshoi y la calle Arbat no están mal ni me olvido de ellos, pero no están a la altura de los lugares antes mencionados. Me gustaría poder incluir el museo de arcades sovieticos a la lista, porque tenía una pinta excelente, pero no pudimos entrar, aunque si lo vimos por fuera. También, caminad, la ciudad está viva.

Como medio de transporte a San Petersburgo recomiendo MUY MUY MUY encarecidamente ir en el Flecha Roja, el tren nocturno inaugurado por Stalin. Los vagones son de un rojo brillante y el interior de los compartimentos parece salido de una novela de Agatha Christie. Las camas son anchas y muy largas, las más cómodas que he vivido (y he hecho viajes en trenes nocturnos en bastantes ocasiones), y encima te dan el desayuno antes de llegar a tu destino. Es bastante caro, pero hay que tener en cuenta que es un hotel y el desayuno además de un transporte, así que lo vale. Una página fácil para conseguirlos es tutu.travel, donde todo está en inglés, pero tengo entendido que la página oficial de transporte de Rusia no es complicada aunque no sepas ruso ni leer cirílico, esto no lo he podido comprobar ya que fuimos unos cobardes y compramos nuestros billetes por tutu, que además tiene un nombre monísimo.

Una vez en San Petersburgo, recomiendo el albergue Chekhov, bien situado a unos 15 minutos andando del meollo y a otros 15 de la estación de tren, habitaciones muy espaciosas, agua embotellada gratis y silencio. Además, está muy cerca del bar donde mejor desayunamos en todo el viaje, en una cafetería estilo self service que tenía comida típica, excelente y a buen precio; además el dueño era encantador. Lamentablemente no recuerdo el nombre del lugar, pero tengo la dirección: 1 ul. Nekrasova o 1 ул. Некрасова (eso ya lo traducís como podáis). Está muy cerca del Chekhov y justo al lado de un restaurante que se llama "Karavan-saray" en la misma calle Nekrasova. Para comer hay gran cantidad de sitios en la avenida Nevsky, pero cuidado porque si no veis el precio marcado es probable que os claven una cuenta de 60 euros por 4 desayunos, que es lo que nos ocurrió a nosotros en esa calle. Lugares como el Marketplace están siempre llenos y tienen mucha variedad, por ejemplo. Pero lo único importante que no os podeis perder en San Petersburgo es comer rosquillas en el Pyshechnaya. Se trata de un antro con sillas verdes de colegio, trozos de papel en un plato a modo de servilletas, un gato que se sienta a hacer compañía a los comensales sentandose en la silla que quede libre y con una cola que sale del local. Solo venden rosquillas, un café asqueroso y té. Son las mejores rosquillas que he probado en toda mi vida. Volvería a esa ciudad solo a comer rosquillas, ya que cometimos el grave error de pedir solo 3 por cabeza, sobre todo cuando cuestan menos de 20 céntimos cada una. Se encuentra en una perpendicular a Nevsky, muy céntrico. La calle es Bolshaya Konyushennaya, 25. Y recordad para el viaje que toda la comida que no haya cambiado desde la época soviética es simplemente superior. En esta ciudad el metro también tiene bastante interés, está más nuevo y limpio que el de Moscú, aunque tenga menos fama. Por supuesto, la iglesia de la Sangre Derramada es interesante por fuera y por dentro, el Hermitage es visita obligada y si teneis tiempo y sobre todo, es primavera tardía o verano, el Peterhof merece la pena el desplazamiento (se puede llegar en el autobus 20, pero negociar un precio con un taxista puede ahorraros quebraderos de cabeza, aunque no dinero). San Petersburgo está mejor cuidada que Moscú y es más cosmopolita, pero en mi opinión, la primera ciudad tiene mucho más que ver (aunque las rosquillas sean un punto importante a tener en cuenta)

viernes, abril 28, 2017


Oh bueno. No me voy a molestar en hablar de los millones de años que llevo sin publicar nada. He estado viviendo en California, he caído, me he levantado como he podido, he sobrevivido (a duras penas) y ya estoy aquí, todo bien, todo normal.

Pero hoy el tema que me ocupa es distinto y no vamos a volver al pasado salvo, quizá, para hacer guías de viaje, que esas cosas si están bien.

Lo que vengo a contar hoy a mi amado e inexistente público es como se juntan los astros para fastidiarme. Y como armas del crimen tenemos un fanfic de temática Narumitsu y el té. Aunque comprendo que alguien que haya jugado durante 3 segundos seguidos a cualquier Ace Attorney puede intuir por donde van los tiros, eso no va a hacer que deje de contar mi particular odisea.
Como alguno ya sabrá, me he autozancadilleado leyendo un fanfic que sabía de antemano en el que a) no pasaba ABSOLUTAMENTE NADA entre Miles y Phoenix (salvo diez toneladas de subtext que nunca afloran a la superficie) y que b) está inacabado, pero no solo está inacabado, sino que las autoras llevan 17 capítulos en 10 años y publican una media de un capítulo cada 3 años. Todo lo que quieres en la vida, junto.

Después de esta debacle personal, en la que infelizmente leí los primeros capítulos medio deseando no engancharme y posteriormente intentando dejar unos días entre capítulo y capítulo para amortiguar la hostia que me iba a dar, acabé en poco menos de dos semanas los 17 capítulos y me quedé con cara de subnormal y por supuesto, traumatizada como siempre que termino de leer algo, (<-la subordinada acaba aquí, gracias) me fuí a Francia a ver a unos amigos y después a un congreso.

Pero como no se ordenar mis pensamientos, volvamos al fic un rato. Ya sabemos que me gusta el té. Sabemos que a Miles le gusta el té (es solo coincidencia, i swear. Me gustaba el té de antes.), sabemos también que los fics tienden a exagerar ligeramente ciertas caracteristicas, sabemos que lo de Miles con el té es el fetiche del fando... me seguís. El caso es que en un pasaje del fic, aparece Phoenix en una cafetería y le compra un té a Miles (ya he comentado lo del subtexto así que me ahorro lo que iba a decir), como no sabe nada de té (Porque si hay algo más recurrente que Miles y el té es Phoenix y su "no-se-nada-tampoco-me-entero-de-nada") le pide consejo a la del bar y esta le ayuda a elegir el té Lapsang Souchong, que además resulta ser el favorito de Miles. Me quedé un poco en blanco después de leerlo, no había oído hablar de ese té en mi vida, lo cual hizo que me sintiera totalmente agredida en mi orgullo de conosueggg(sic) del té. No obstante, grabé el nombre a fuego en mi cerebro y seguí con mi vida.

Seguí con mi vida hasta que llegué a Francia, claro. Porque por alucinante que os parezca, la cultura tetera(sic) de Francia es bastante más elevada de lo que esperaba. También el número de salones de té pijísimos a los que Miles iría. Por supuesto, mis anfitriones acabaron llevandome a Ladurée (buscadlo en internet. Es Miles hecho cafetería) lugar en el que pedí la carta de tés, que tenía más páginas que mi tesis doctoral y observé cuidadosamente la lista de té clásico. Creo que es fácil adivinar que me encontré allí en primera plana y con todas las letras.

Pues por 8 euros la tetera, y por mis narices que me tomé el té favorito de Miles Edgeworth en la cafetería que Miles Edgeworth habría fundado de no ser fiscal (he de decir que los sabores ahumados no me convencen, pero el té no estaba malo)